
Lo llamo ritual porque para mí este encuentro tiene algo profundamente sagrado.
Durante el masaje pongo mi presencia, mis manos y mi escucha al servicio de la persona que tengo delante. Hay algo que siempre me conmueve en ese momento: la confianza de alguien que se entrega al cuidado, la vulnerabilidad de un cuerpo que se deja recibir y el profundo respeto que eso despierta en mí.
Es un masaje de cuerpo entero, de los pies a la cabeza, realizado despacio y con presencia. La respiración, el silencio, la música, el rezo, entre otros elementos, forman parte del ritual y sostienen la experiencia.
No necesito saber de antemano todo lo que tiene que suceder. Escucho, acompaño y dejo que el propio encuentro vaya mostrando el camino.
Por eso lo vivo como un ritual: no porque siga una ceremonia rígida, sino por la intención, la presencia y la devoción con las que sucede.
El Masaje Ritual reúne diferentes formas de tocar y acompañar el cuerpo.
Hay una parte profundamente relajante y envolvente, con movimientos amplios que permiten descansar y entregarse al contacto.
Cuando encuentro zonas de mayor tensión muscular, puedo incorporar un trabajo más descontracturante y algunos puntos de acupresión, adaptando siempre la intensidad a cada cuerpo.
Y existe también una dimensión más sutil y energética. La respiración es uno de los pilares del masaje y, a través de ella, voy escuchando y dando espacio a aquello que el cuerpo parece necesitar soltar.
No separo unas partes de otras. Para mí forman parte de un mismo encuentro: cuerpo, emoción, energía y presencia dialogando a través del tacto.
Durante el masaje utilizo diferentes aceites y oleatos que voy eligiendo según el momento y las necesidades del cuerpo.
Hay tres que forman parte de mi repertorio habitual: lavanda, rosa e ylang-ylang, junto al aceite de almendras como aceite base.
También utilizo mi propio oleato de malva y amapola, y en algunos encuentros pueden aparecer otros aceites que formen parte del ritual.
No existe una fórmula cerrada. Cada masaje es un encuentro diferente.
El Masaje Ritual se realiza directamente sobre la piel y puede recibirse con ropa interior o en desnudez, según aquello con lo que te sientas más cómoda/o.
En todo momento se respetan tus necesidades, tus límites y aquello que necesites expresar durante el encuentro. Las zonas íntimas quedan fuera del masaje.
Para mí, el respeto por el cuerpo y por los límites de cada persona es una parte esencial del cuidado.
Pero todos nacen de una misma intención: ofrecerte un espacio donde puedas bajar al cuerpo, abrirte a recibir, dejarte cuidar y soltar todo aquello que ya no necesitas sostener.
Duración: 1h 30 – 2h
Aportación: 80 €
Modalidad: presencial
Si sientes que este masaje puede ser para ti, puedes escribirme. Antes del encuentro podremos hablar brevemente para conocer cómo estás, qué necesita tu cuerpo y cualquier aspecto que necesites compartir conmigo.